Nattie Golubov aborda la hibridación entre la novela rosa y la literatura detectivesca y cómo comunica un nacionalismo profundamente arraigado en los miedos y ansiedades del contacto con el otro.
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Este trabajo es un primer acercamiento a algunos temas relacionados con dos tipos de novela rosa en los que la investigación de un crimen y el castigo del villano que acecha el orden social son fundamentales: por una parte, la novela rosa policial y algunos de sus temas recurrentes como la configuración de los espacios del hogar, la patria y la nación, en cuanto que territorios domésticos, asediados no por una amenaza extranjera, sino por una que ha sido cosechada en la propia patria y viola la integridad de las fronteras entre privado y público, interior y exterior, así como la “americanidad” de los valores y prácticas que gobiernan las dinámicas sociales en el lugar de trabajo, la familia y la pareja. El carácter nacional se define en oposición a la identidad cultural del enemigo criminalizado y, como motivación de la acción colectiva, institucional y la cooperación, emerge como la más eficaz salvaguarda del orden social.
El segundo tipo de novela que me interesa es el paramilitar, del que destaco el imaginario geopolítico y la configuración de lo social tal y como son producidos —defendidos y cuestionados— por las autoras contemporáneas cuya obra se centra en la relación entre hombres exmilitares, que pertenecen a organizaciones paramilitares estadounidenses dedicadas a proteger el territorio nacional desde dentro y fuera, y las mujeres que aman. Aunque el espacio geopolítico imaginado en este subgénero varía de autora a autora, y según la ubicación y la naturaleza de la amenaza (extranjera o doméstica, individualizada o proveniente de un grupo organizado), argumento que la valerosa pareja heterosexual remite a un patriotismo estadounidense distintivo porque encarna las virtudes, creencias, ética del trabajo y carácter de una ciudadanía deseable (usualmente blanca) y normativa que se define en oposición a un enemigo racializado presente en casa y en el extranjero.
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Me enfocaré en la serie de la FBI de Catherine Coulter que inició en 1996 con la novela The Cove. Paradox, la más reciente, vigesimosegunda novela de la serie, fue publicada en 2018.
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En contraste con la genética defectuosa que tienen los asesinos seriales de sus antepasados y que asegura su antisociabilidad, las familias de los agentes de la FBI mantienen relaciones afectuosas, de mutuo apoyo y respeto, descritas como regularidades sociales estabilizadas: están personalmente interconectadas con el orden social por lazos de parentesco o amistad, consolidados entre miembros de la industria y los negocios, la política, el ejército, las artes, los medios y el sistema de impartición de justicia.
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Cada una de las novelas que componen las series paramilitares, tema de este segundo apartado, narra la historia individual de alguno de los miembros de una compañía privada militar. Las portadas suelen ser fotografías de cuerpos masculinos —con frecuencia sin cabeza— fornidos, armados, vestidos con pantalones de combate, tatuados: un primer indicio de que se trata de ficciones en las que el personaje masculino va a ser focalizado, su historia tan importante como la de su eventual pareja. La muestra de obras a partir de la cual hago mi análisis consiste en Take No Prisoners (2008) y Show No Mercy (2008), de la serie Black Ops, Inc., de Cindy Gerard; Ignited (2013) y Singed (2013), por Kaylea Cross, de su serie Titanium Security; No Place to Run (2010), de la serie KGI de Maya Banks; Midnight Rescue (2012), de la serie Killer Instincts por la autora Elle Kennedy; Heart of Danger (2012) y I Dream of Danger (2013), de la serie Ghost Ops de Lisa Marie Rice; y por último When You Dare (2011) y Trace of Fever (2011), de Men Who Walk the Edge of Honor, serie de Lori Foster.
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El héroe estadounidense se distingue de su infame contraparte extranjero por el código moral que lo compromete con su comunidad y su sentido del patriotismo cívico: los villanos son argentinos, colombianos, del oriente medio, incluso italianos (miembros de la mafia), todos ellos hombres “morenos” despiadados que no tienen respeto alguno por la vida humana, en particular la de poblaciones consideradas vulnerables como las mujeres y los niños, su avaricia y crueldad exentas de obligaciones salvo aquellas exigidas por sus propios apetitos “perversos”.
Description from the introduction:
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