Vencer a Medusa: el modelo de mujer angelical en la primera novela rosa de Carmen de Icaza. Feminidad y tradicionalismo

Publication year
2015
Journal
Verba Hispanica
Volume
23.1
Pages
247-260
Comment

Here's an English version of the abstract:

This paper presents an analysis of the traditional ideal of women in the first romance novel of Carmen de Icaza, a preeminent author in postwar Spanish literature. In the novel, two female models, an angel, representing the protagonist and the idea of traditional femininity, and the monster, who plays the antagonist and reflects the diametrically opposing view of morality to that imposed by the patriarchal society. In this novel Icaza spreads her conservative ideology to the female readers, mostly consumers of this kind of literature in the period after the Spanish Civil War, and emphasizes the values that should prevail in society.

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en La boda del duque Kurt, además de existir una relación clara entre la moral que difunde y el discurso dominante de la posguerra, los personajes femeninos están diseñados para servir de ejemplos al público femenino y mostrar cuál es el camino que se ha de seguir y cuál es el camino que conduce a la perdición.

Carmen de Icaza escribió la novela cuando tenía diecisiete años, es decir en 1916, y tardó en hacerlo una semana, aunque decidió esconder el manuscrito dentro de un armario en su habitación por un largo tiempo. (249)

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a finales de los años veinte, salió publicada La boda del duque Kurt con el pseudónimo de Valeria León (su segundo nombre y apellido), con espléndidas ilustraciones que conferían al producto un mayor atractivo. Dado el gran éxito que obtuvo la novela, en 1935, la editorial catalana Juventud, en su colección «La novela rosa», la editó en formato libro en el número 282, ya con su nombre. Más adelante, en 1942, la editorial Afrodisio Aguado pidió permiso a la autora para publicar de nuevo la novela en su colección Mari-Car –también especializada en publicar los mejores títulos de la novela rosa del momento–. En un principio, la autora se negó [...]. Finalmente, el editor logró persuadirla. (250)

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Mientras que el hombre puede enfrentarse a la madre, la mujer casi nunca lo hace y siempre está próxima a ella como fuente de experiencia vital. En el caso que tratamos en la novela, la hija debe seguir los consejos y el camino trazado para ella por su madre, que es el único sendero verdadero, ya sea para bien o para mal. (254)

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El modelo de mujer angelical representaba el concepto de feminidad tradicional, motivo por el cual la novela fue reeditada durante la posguerra española y leída con gran interés, debido a que reflejaba a la perfección las directrices que difundía para las jóvenes españolas la Sección Femenina, organismo de la primitiva Falange integrado en el franquismo y encargado de la educación y la formación de la mujer. (257)